Psicólogos de orientación lacaniana

Atendemos en nuestra consulta en Providencia y por videollamada a todo Chile. Para quienes buscan iniciar un proceso desde este enfoque, hablar de un malestar que insiste o abrir una pregunta propia. Trabajamos con arancel diferenciado.

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El punto de partida

A menudo dos personas llegan a consultar nombrando lo que les pasa con las mismas palabras: «ansiedad», «angustia», «desánimo», «inseguridad», «una crisis de pareja» o «no sé qué hacer con mi vida». Sin embargo, basta conversar unos minutos para notar que esa palabra nunca significa exactamente lo mismo ni ocupa el mismo lugar en la historia de cada quien.

Hay momentos en que los consejos del entorno, el esfuerzo voluntario o las pautas generales para «manejar» un síntoma dejan de alcanzar. Incluso puede ocurrir que alguien entienda racionalmente qué le pasa o qué «debería» hacer, y aun así se encuentre tropezando una y otra vez con el mismo límite.

Por eso nuestra práctica no parte de un protocolo estandarizado de ejercicios o metas predefinidas iguales para cualquier consultante. En lugar de intentar que la persona se ajuste a una norma general de bienestar, buscamos abrir un espacio para escuchar cuál es la lógica particular de aquello que la hace sufrir y qué salida propia es posible construir frente a eso.

Qué ocurre en una sesión

El trabajo en sesión se sostiene en la palabra. En un primer momento, contar con un lugar confidencial donde hablar sin ser juzgado ni evaluado suele producir por sí mismo un alivio importante. Pero la atención de orientación psicoanalítica no se agota en el solo desahogo.

En la vida cotidiana solemos hablar cuidando la coherencia, justificando lo que sentimos o filtrando lo que nos parece fuera de lugar. En sesión, la invitación es distinta: hablar con la mayor libertad posible, dando cabida también a las dudas, los recuerdos, los sueños, las contradicciones, los detalles que parecen menores o aquellas frases que sorprenden a quien las dice.

Del lado del psicólogo, esta escucha tiene dos características centrales:

  • Escuchar sin dar todo por comprendido de antemano: comprender demasiado rápido suele llevar a traducir lo que el otro vive a explicaciones generales. Tampoco se trata de permanecer en un silencio distante o indiferente: el psicólogo pregunta, pide precisar una palabra, subraya una expresión o detiene la conversación en un punto que parecía secundario, para que quien habla pueda escuchar algo nuevo en su propio relato.
  • Atender a lo que insiste: con el correr de las sesiones empiezan a localizarse ciertas coordenadas que se repiten (en los vínculos amorosos, en la relación con el cuerpo, en las exigencias laborales o familiares). Poner en palabras esa repetición no la hace desaparecer, pero abre la posibilidad de trabajar sobre ella.

De eso se trata, en definitiva: de que algo se escuche de otro modo.

Dirigir el proceso no es dirigir tu vida

Una duda frecuente antes de pedir hora es si el psicólogo dirá qué decisiones tomar (por ejemplo, continuar o terminar una relación, cambiar de rumbo laboral, enfrentar de cierto modo un conflicto familiar) o si, por el contrario, dejará a la persona hablando sola sin ninguna orientación.

En nuestra práctica nos regimos por una distinción ética fundamental: quien atiende tiene la responsabilidad de conducir el trabajo clínico, pero no dirige la vida ni la conciencia de quien consulta.

Conducir el tratamiento significa cuidar las condiciones del espacio, sostener una escucha activa, intervenir para abrir preguntas y acompañar con seriedad los momentos de angustia o dificultad. No dirigir al consultante significa abstenerse de actuar como un juez moral, un consejero o un modelo de conducta.

Cuando en las sesiones nos detenemos a mirar cómo cada quien participa en las situaciones de las que se queja o que le hacen sufrir, no se trata en absoluto de buscar culpables ni de suponer que alguien es responsable de todo lo que le ha tocado vivir. Se trata, por el contrario, de localizar en qué puntos sí existe margen para responder de otra manera, de modo que las decisiones vitales puedan tomarse con mayor libertad y no por mera imposición o costumbre.

Comenzar, continuar y concluir

Quienes nos escriben no siempre buscan lo mismo. Algunas personas consultan en medio de una crisis o de una angustia intensa buscando situar qué les ocurre y encontrar un primer alivio; otras llevan tiempo dándole vueltas a una dificultad específica, y otras desean emprender un análisis más detenido sobre su historia y su posición en la vida. No es necesario tener esa respuesta clara antes de venir.

Por eso todo proceso comienza con las primeras entrevistas. Este primer tiempo permite:

  1. Situar qué te trae a consultar hoy, poniendo en palabras el malestar o las preguntas con las que llegas, aunque al comienzo parezcan desordenadas.
  2. Construir en conjunto una problemática a trabajar, pasando de la queja o el agobio inicial a identificar qué vale la pena explorar en tu caso.
  3. Conocer el espacio y la forma de trabajo, para que también puedas evaluar si te sientes cómodo hablando allí y despejar cualquier duda.
  4. Acordar las condiciones que sostendrán el proceso: definimos en conjunto la frecuencia de las sesiones, el horario, la modalidad (presencial en Providencia u online) y el valor de las sesiones. Trabajamos con arancel diferenciado, considerando las posibilidades de cada persona para que el tratamiento pueda sostenerse en el tiempo.

No trabajamos con un número prefijado de sesiones igual para todos. El tiempo y el alcance del proceso se van definiendo en función de lo que cada consultante busca trabajar y de los efectos que el propio recorrido produce.

Preguntas frecuentes sobre nuestra orientación

/ ¿Quienes atienden son psicólogos o psicoanalistas?

Quienes integramos Grupo Clínico Autre somos psicólogos clínicos titulados y registrados en la Superintendencia de Salud (SIS), con formación de postítulo en psicoanálisis de orientación lacaniana, supervisión clínica constante y participación en espacios de estudio e investigación. Puedes revisar la formación y el recorrido de cada profesional en Nuestro Equipo.

/ ¿Cómo trabajan con niños y adolescentes desde esta orientación?

Atendemos a niños desde los 7 años y a adolescentes. En lugar de reducir la consulta a corregir conductas para que el niño o el joven se adapte rápido a una exigencia externa, buscamos escuchar cómo viven ellos mismos lo que está ocurriendo (a través de la palabra y, con los niños, también mediante el juego y el dibujo). La realización de entrevistas con madres, padres o adultos responsables se acuerda según la edad y las particularidades de cada caso.

/ ¿Dónde puedo leer más sobre las ideas clínicas del equipo?

En nuestra sección de Publicaciones compartimos textos y ensayos breves escritos por los integrantes de Autre, donde abordamos temas como el deseo y los límites del sentido en la cura, el lazo con la singularidad, la orientación frente a la angustia y las dificultades en los vínculos actuales.

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