Apostamos por un lugar donde la palabra pueda desplegarse para alojar el malestar. Nuestra propuesta es construir un espacio de escucha situada donde la palabra pueda circular y encontrar nuevos sentidos que pongan en cuestión lo que repite y genera sufrimiento.
Lo que orienta nuestra labor es la singularidad del caso a caso: el deseo de cada consultante de poner a trabajar una pregunta propia y la invención de arreglos posibles frente a lo que insiste y frente al padecer. El horizonte de este trabajo apunta a que quienes consultan puedan construir una relación diferente con su padecimiento e historia, encontrando una nueva posición desde la cual habitar la vida; no desde la imposición, sino desde la elección.
Frente a las exigencias y los malestares contemporáneos, entendemos la clínica como una práctica que no se detiene. Por ello, sostenemos un trabajo constante de investigación, formación, y supervisión clínica; condiciones necesarias para sostener una escucha ética, responsable, y atenta tanto al sufrimiento singular como al contexto histórico-cultural que lo produce.